El silencio


Existe un proverbio que dice que “el silencio es oro”, y deberán admitir que las verdades más profundas de la filosofía se ocultan a menudo de los lugares comunes y las conversaciones corrientes. Y así llegamos al núcleo del asunto del que deseaba hablarles, pues saben que el esoterismo, es decir, “el interior” del misterio de vida se expresa siempre por el silencio…
Pues, ¿quién no recuerda a los acusmáticos pitagóricos, la escuela de silencio a la que cada discípulo debía someterse durante años, cinco según Jámblico, antes de que se le autorizara a hablar? Y en relación al orden que fundó en Crotona, Pitágoras estableció la siguiente regla (seguramente una regla de oro): “No se debe hablar de los asuntos pitagóricos sin luz” Este acusma resulta sorprendente que si se reflexiona sobre su significado. Hay que abstenerse de hablar del verbo profético o de cosas parecidas, en tanto que la oscuridad no se haya clarificado, en tanto que la luz virgen de Artemisa no haya sido proyectada en aquellos en los que poco antes todo era oscuro…

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